
Qué diríais de alguien original, creativo, imprudente y sin pelos en la lengua, de los que parecen que no han perdido la desvergüenza ni la ingenuidad de la niñez. Qué diríais de alguien que siente más y calla menos, de alguien que observa más y enjuicia menos... Podría ser cualquiera de nosotros, pero no, es lo que esta sociedad llama "loco".
Según la RAE se dice de una persona "de poco juicio, disparatado e imprudente"."Que excede en mucho a lo ordinario o presumible". ¿Es afortunado o desafortunado ser loco en este mundo, o mejor aún, hacerse el loco? Dicen que quien nunca ha perdido la razón por amor no es digno de enamorarse, ojalá tuviéramos locos en política sacando los colores a la verdad, locos en la educación y en los despachos dejando en evidencia las trampas, en los quirófanos aprendiendo a curar y no a remodelar la fachada sin retocar lo de dentro.
Más allá de esa locura romántica y desgarrada hoy en día los enfermos mentales están marginados, apartados de la sociedad capitalista, materialista y falsificada tras las apariencias. Fijaos todo lo que podemos aprender de ellos. Os dejo un magnífico testimonio lleno de sensibilidad del programa 75 Minutos de RTVA
No me llames loco porque dices que miro sin ver. (...)
No me llames loco, porque ya por ti lo fui. (...)
No me llames loco, porque desde esta locura,
balcón de pocos, precipicio de muchos,
abismo de todos,me siento (...) abrazándome queriéndome y mimándome".
*me lo encontré en un rincón de internet












