mis papelesHoy ha sido el día más importante de mi vida como periodista. El acontecimiento se solapará en el tiempo con otros que han de venir más importantes aún, pero hoy he tenido la sensación de estar escribiendo historia.
Podía haber vivido el momento desde otra trinchera, con otros ojos, entonces habría despuntado unos matices. Desde ésta, desde dentro, he retenido los que ahora son los míos, los que he ido coleccionando a lo largo de ocho años.
Con mi perspectiva y en 547 palabras, hoy he narrado un hito histórico, un punto y aparte en un gobierno autonómico y el cierre de una etapa de casi dos décadas. Hoy ha sido muy difícil, diría que inevitable, hacer una crónica desde la información profesional pura, desligando la faceta más personal.
No puedo excusarme, han sido ocho años de tantos momentos, de muchos proyectos, de noticias, de miles de imágenes, de información, de actos oficiales, de confidencialidad, de comunicados, reuniones, discusiones y titulares. Millones de flashes y tantas anécdotas…
Mejor o peor, han sido años de mucho trabajo, realizado con mucha energía, con vitalismo y con ganas. La sensación que me guardo es que durante este tiempo todos, los que se van y los que se quedan, hemos llevado a cabo con entusiasmo un trabajo sincero y duro para que Andalucía se sacuda de una vez los tópicos manidos que la han acompañado, y aún nos acompañan, que no le hacen justicia. Sólo así seremos capaces, somos capaces, de caminar con la cabeza alta.
Porque una tierra puede tener más o menos recursos, gestores, buena gente, ser más o menos hermosa. Pero Andalucía es brillante, per se, y ahora ya le toca hacerse valer. Hoy se va mucha gente importante, pero se va alguien que un día confió en mí como periodista, y me ha convertido en una buena profesional. Los grandes cambios siempre son buenos, pero nada –sobre todo para luego saborearlo- es fácil.
Podía haber vivido el momento desde otra trinchera, con otros ojos, entonces habría despuntado unos matices. Desde ésta, desde dentro, he retenido los que ahora son los míos, los que he ido coleccionando a lo largo de ocho años.
Con mi perspectiva y en 547 palabras, hoy he narrado un hito histórico, un punto y aparte en un gobierno autonómico y el cierre de una etapa de casi dos décadas. Hoy ha sido muy difícil, diría que inevitable, hacer una crónica desde la información profesional pura, desligando la faceta más personal.
No puedo excusarme, han sido ocho años de tantos momentos, de muchos proyectos, de noticias, de miles de imágenes, de información, de actos oficiales, de confidencialidad, de comunicados, reuniones, discusiones y titulares. Millones de flashes y tantas anécdotas…
Mejor o peor, han sido años de mucho trabajo, realizado con mucha energía, con vitalismo y con ganas. La sensación que me guardo es que durante este tiempo todos, los que se van y los que se quedan, hemos llevado a cabo con entusiasmo un trabajo sincero y duro para que Andalucía se sacuda de una vez los tópicos manidos que la han acompañado, y aún nos acompañan, que no le hacen justicia. Sólo así seremos capaces, somos capaces, de caminar con la cabeza alta.
Porque una tierra puede tener más o menos recursos, gestores, buena gente, ser más o menos hermosa. Pero Andalucía es brillante, per se, y ahora ya le toca hacerse valer. Hoy se va mucha gente importante, pero se va alguien que un día confió en mí como periodista, y me ha convertido en una buena profesional. Los grandes cambios siempre son buenos, pero nada –sobre todo para luego saborearlo- es fácil.
Estas palabras encontradas fueron escritas el 7 de abril día del cambio, día de prisas mediáticas, Martes Santo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario