La RAE (Real Academia Española de la Lengua) ha perdido hoy a su decano, Francisco Ayala, pero todos hemos perdido un trocito de historia viva, del español bien escrito y del caballero bien hablado. Tenía 103 años, y pese a que deseaba llegar a los 300 -como mi abuelo-, este escritor granadino de buenas costumbres llegará mucho más lejos con su legado imperturbable sobre el siglo xx. No sólo lo vivió, lo sobrevivió.En esta entrevista dejaba alguna de sus brillantes pinceladas (El Mundo):
"Lo cierto es que tengo una vitalidad superior a mis deseos. Mi edad ya no es cierta, sino incierta. Lo correcto sería hablar de mi incierta edad. No sé cuándo se terminará, cuándo bajará el telón. Pero el caso es que sigo aquí. Y he vivido intensamente en todos los sentidos. Las he pasado canutas de muchas formas". "Ya no celebro los años, los lamento. El presente es cada vez más presente para mí. Y más asqueroso, en general, para todos".

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