miércoles, 25 de febrero de 2009

Heredar Doñana


Se llamaba Annette Sonia Stock y tenía más de 90 años. Esta británica enamorada del mar vivía en una pequeña localidad malagueña de la costa de Nerja y no hablaba español. Su última decisión ha sido donar toda su herencia a la conservación del parque natural de Doñana, reserva de la biosfera y uno de los espacios naturales más bellos de Europa.

Annette era periodista, le gustaba estar sola y trabajar incansablemente con su máquina de escribir. Durante años estuvo navegando con su marido por todo el mundo hasta que decidieron aterrarse en la costa más bella que conocieron.

Por decisión propia se ha convertido en la madrina de este paraje natural sin parangón, mecenas de miles de aves migratorias, caballos salvajes, linces perdidos y marismas. Ha sido su particular forma de atarse a la tierra andaluza, de echar raíces en uno de los lugares que aún pueden ser considerados como un verdadero paraíso terrenal. En cierta forma Annette pertenece ahora a Doñana, pero Doñana también estará ligada a Annette por siempre.

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