
No puedo dejar de leer este artículo de El País de Elvira Lindo:
"Ojalá que los futuros periodistas se rebelen. Ojalá que a pesar de enfrentarse a un escenario complicado intuyan que hoy el periodismo es más necesario que nunca y sean conscientes de que los medios, engolfados con el politiqueo, están ignorando esas historias anónimas que definirían el extraño momento que estamos atravesando. (...)
Ojalá que no sean mansos y no se dejen arrastrar por esa corriente venenosa que consiste en acudir a las ruedas de prensa para tomar nota sin rechistar. " (...) "Dada la precariedad del empleo, la docilidad es tentadora, pero ojalá que no sean dóciles, porque al margen de la invasión de los opinadores, que de manera gratuita exaltan (exaltamos) los ánimos de los ciudadanos, nos hace falta información. Ojalá que haya una nueva generación batalladora que demuestre que el periodismo sigue vivo, que a lo mejor los que estamos un poco muertos somos nosotros."
Me encantan este tipo de artículos, donde el articulista, no el periodista, el encumbrado que ya es más nombre que información -sí, de esa anónima que demanda- se rasga las vestiduras, como abanderado de la libertad. Pero cuánto ha cambiado el periodismo, cuánto han cambiado los periodistas y cuánto los mercaderes empresariales -el auténtico 4 poder escondido en la sombra de los medios-.
Cómo, señora, pide dignidad a profesionales con titulaciones superiores que se pasan años sin cobrar porque son "becarios", o lo que es lo mismo, periodistas que trabajan de periodistas desde el primer día sin cobrar ni un euro. Sí, en su medio los hay, como en todos. Da igual que seas bueno, cuando termina la "beca", las facultades se encargan de proporcionar más. Con este maquiavélico convenio administración-empresa, cómo se atreve a juzgar la dignidad profesional de la nueva generación de periodistas?
Esa que ya ha nacido con las nuevas tecnologías, que saca información de google, wikipedia y redes sociales, que tiene tantas antenas y domina tanta información a la vez casi en tiempo real que si supiera qué hacer con ella todos los articulistas de medio pelo anclados en las sempiternas columnas de antaño, las de papel, sin dejar paso a las generaciones venideras, se plantearían que algo está cambiando en eso que usted llama, con tanto orgullo, "periodismo". A ellos, señora, también les pertenece ese "periodismo" que amadrina.
Sólo necesita que los periodistas de raza, a los que se admira en la facultad, crean en ellos y que, entre todos, los periodistas con minúsculas -esos que no tienen afán de protagonismo sino de informar- se unan para que sepan de una vez los empresarios que los medios de comunicación, aparte de ser un negocio es otra cosa: el cuarto poder... si es que le queda algún halo de vida a lo que fue la fábrica de opinión pública libre.
Más información:
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Periodistas/elpepiult/20100519elpepiult_1/Tes
http://espaciodircom.blogspot.com/

2 comentarios:
Internet lo ha cambiado todo, y nada, pero ahí están los periodistas de calle, los ciudadanos que no son anónimos porque para eso tienen nombre y apellidos, para relatar en primera persona de qué esto. La figura del periodista tendrá la visibilidad que sepa ganarse.
Así es, sigamos aportando nuestro granito de arena.
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